Durante el mes de agosto de 2026, el proyecto Life-Nitrazens ha recorrido los campos y riberas de Castilla y León para demostrar que el cuidado de nuestra agua es una tarea colectiva. A través de jornadas de formación agraria en Avellanosa del Páramo y una andadura cargada de ciencia ciudadana e historia en Torquemada, las comunidades locales se han convertido en las verdaderas protagonistas de la protección de sus recursos hídricos, aunando el conocimiento científico, la tecnología digital y la sabiduría de la tierra.
El mes de agosto comenzó con una parada clave para el diálogo y el aprendizaje conjunto en Avellanosa del Páramo. El día 9, la localidad acogió una enriquecedora jornada informativa y de formación donde los vecinos se adentraron en el corazón del proyecto Life-Nitrazens. El encuentro se centró en la sensibilización sobre la calidad de nuestras aguas y el reto que supone la contaminación por nitratos. Sin embargo, el momento más inspirador de la jornada llegó de la mano de la propia comunidad agrícola. Los agricultores Rubén Asín Abió y Borja Peña García compartieron con orgullo su experiencia en el uso de tecnologías de vanguardia, como la agricultura de precisión y las técnicas de fertilización eficiente. Sus testimonios demostraron en primera persona que la rentabilidad de las cosechas y la sostenibilidad de los suelos pueden caminar de la mano cuando se aplican las mejores prácticas agrícolas y se fomenta la innovación sobre el terreno.
Diez días más tarde, el 19 de agosto, el latido del proyecto se trasladó a las riberas del río Pisuerga en una jornada donde el patrimonio natural y el compromiso vecinal se fusionaron de forma inolvidable. Torquemada se convirtió en el escenario de una minicampaña de muestreo muy especial. Sumándose a la ruta guiada “El Pisuerga por su margen izquierda: Patrimonio Natural y Cultural”, impulsada por la Asociación Cultural Nueva Antraca con el valioso apoyo del Ayuntamiento de Torquemada y la Universidad de Tabanera, una veintena de participantes de Torquemada y la vecina Tabanera emprendieron un viaje a pie desde el molino viejo hasta el majestuoso punto de unión de los ríos Arlanzón y Pisuerga.

A lo largo del recorrido, el grupo —integrado en su mayoría por personas jubiladas y de mediana edad profundamente conectadas con el devenir de su territorio— debatió activamente sobre la salud del río y los retos de la contaminación difusa, expresando su preocupación por la eutrofización fluvial y el impacto de la ganadería intensiva de la zona. En tres paradas estratégicamente seleccionadas, los participantes pasaron de la teoría a la acción. Juntos, aprendieron de forma práctica el protocolo de muestreo y registraron digitalmente tres muestras de agua mediante la App Geonity, experimentando cómo cada dato geolocalizado en tiempo real se convierte en una evidencia científica indiscutible que empodera a los municipios rurales frente a los vacíos de información oficial.

La jornada en Torquemada concluyó con la entrega de kits de muestreo a los asistentes, listos para extender el seguimiento participativo a sus propios municipios y continuar la estela de esta red de ciencia ciudadana que no deja de crecer. Con el éxito de estas dos actividades estivales, la cuenca del Duero consolida su Red de Apoyo Local. Estos encuentros reafirman que la clave para un agua limpia y un entorno saludable reside en la gobernanza participativa: esa alianza indestructible donde el rigor científico universitario, las mejores prácticas de nuestros agricultores y la mirada atenta de los vecinos rurales se unen para proteger el bien más preciado de nuestra tierra.
En la web del proyecto puedes descubrir cómo participar en nuestras campañas de medición y conocer los detalles técnicos del protocolo científico para que tus muestras de agua sean impecables.